6 abr. 2015

Periodista ucraniano: "El Ejército debe asesinar a los rusos que cubran la situación de Donbass"

                                                               .

El periodista ucraniano Yuri Romanenko sostiene que es hora de que las Fuerzas Armadas de Ucrania inicien una campaña para asesinar a los periodistas rusos que cubran la situación en Donbass para lograr la atención de la prensa mundial.

"Debemos dar instrucciones a los francotiradores del Ejército ucraniano para que disparen a la gente que usa casco de prensa, convirtiéndolos en objetivos prioritarios"
"Sé cómo resolver el problema de la falta de atención y atraer el interés de los medios de comunicación a un nuevo nivel. El Ejército ucraniano debe eliminar selectiva y cuidadosamente a los periodistas rusos que se encuentren cubriendo la situación en Donbass. Debemos dar instrucciones a los francotiradores del Ejército ucraniano para que disparen a la gente que usa casco de prensa, convirtiéndolos en objetivos prioritarios", sostiene el periodista y analista político ucraniano Yuri Romanenko en su página de Facebook, haciendo referencia a las palabras que pronunció en una reunión en la Universidad de Harvard.

"Puesto que los medios de comunicación representan un arma destructiva y permiten que Rusia opere no solo en la zona de guerra sino en todo el país, liquidar varias decenas de periodistas de la zona del conflicto reducirá la calidad de la imagen mostrada en los medios rusos y, por lo tanto, reducirá los efectos de su propaganda", asegura el periodista en la publicación.
El analista político mantiene que esa medida colocaría rápidamente a Ucrania en el centro de la atención de los medios estadounidenses, señalando que aunque por un lado haría 'mala publicidad' para Ucrania, es necesario "hacer todo lo posible para no salir del foco de los medios de comunicación de EE.UU. en el marco de su campaña presidencial". Asimismo, Romanenko señaló en su escrito que, tras la reunión, "un hombre de la diáspora" le dijo: "usted tiene toda la razón, esta es la manera de salvar a Ucrania".
Fuente: http://actualidad.rt.com/actualidad/171201-ejercito-ucraniano-asesinar-periodistas-rusos

Aullidos en Donetsk




Acabo de regresar de la sufridora República Popular de Donetsk.

Ya estoy de vuelta en la espléndida e insolente OTANistán. Muchos –en Donbass, en Moscú y ahora en Europa– me han preguntado qué es lo que más me ha sorprendido de la visita.

Podría empezar parafraseando a Allen Ginsberg en Aullido: “He visto a las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura.”

Pero eso era la Guerra Fría de mediados de los 50. Ahora nos encontramos en los inicios de la Guerra Fría 2.0 del siglo XXI.

Así que lo que vi fueron los espantosos efectos secundarios de las peores mentes de mi generación, y de las siguientes, corroídas por la locura (de la guerra).

Vi refugiados en el lado ruso de la frontera, principalmente familias normales europeas de clase media, cuyos hijos, cuando llegaron al refugio, se escondían debajo de la mesa al escuchar un avión en el cielo.

Vi al Dylan de Donetsk refugiándose en su solitaria habitación en una residencia para veteranos, convertida en un refugio antiaéreo, luchando contra la tristeza y la desesperación cantando canciones de amor y heroísmo.

Vi familias enteras atrincheradas en completamente decorados refugios antiaéreos de la época soviética aterrados de salir, traumatizados por los bombardeos orquestados por las “operaciones antiterroristas” 

Vi una ciudad industrial moderna y trabajadora medio vacía y parcialmente destruida, pero no doblegada, capaz de sobrevivir por sus agallas y su astucia, con algo de ayuda de los convoyes humanitarios rusos.

Vi a chicas preciosas charlando junto a la estatua de Lenin en la plaza central lamentándose de que su única oportunidad de pasar un buen rato eran las fiestas familiares en casa las unas de las otras porque la vida nocturna ha muerto y “estamos en guerra”.

Vi la práctica totalidad del barrio de Oktyabrsky, junto al aeropuerto, bombardeado como si se tratara de Grozny, prácticamente desierto, salvo por algunas babushkas solitarias que no tienen dónde ir y tienen demasiado orgullo para renunciar a sus retratos familiares de los héroes de la Segunda Guerra Mundial.

VI puestos de control como si volviera a estar en Bagdad en la ofensiva de Petraeus.

Vi al principal medico de traumatología en un importante hospital de Donetsk confirmar que no ha habido ni Cruz Roja ni ayuda humanitaria internacional para la gente de Donetsk.

Vi a Stanislava, una de las mejores y más expertas francotiradoras de la RPD, encargada de nuestra seguridad, llorar al poner una flor en el lugar de una dura batalla en la que su batallón se encontró bajo el fuego ucraniano, donde veinte soldados resultaron gravemente heridos y uno murió, y donde ella fue herida por la metralla y sobrevivió.

Vi iglesias ortodoxas completamente destruidas por los bombardeos ucranianos.

Vi la bandera rusa aún izada sobre el edificio anti-Maidan, que hoy es el edificio del Gobierno de la RPD.

Vi el reluciente Donbass Arena, estadio del Shakhtar Donetsk y OVNI en la ciudad herida por la guerra, desierto, sin un alma en las gradas.

Vi la estación del tren de Donetsk bombardeada por los matones de Kiev.

Vi a un sintecho gritar “¡Robert Plant!” y “¡Jimmy Page!” al conocer que sigue enamorado de Led Zeppelin y que ha guardado todos sus vinilos.

Vi una fila de libros que nunca se rindieron tras las ventanas rotas, bombardeadas en Oktyabrsky.

Vi las tumbas recientes donde la RPD entierra a sus héroes de la resistencia.

Vi lo alto de la colina de Saur-Mogila, que la resistencia de la RPD perdió y reconquistó después, donde ahora ondea una solitaria bandera roja, blanca y azul.

Vi al super hombre levantándose de la destrucción en Saur-Mogila: una estatua caída en el monumento a los héroes de la Segunda Guerra Mundial, que hace setenta años luchaba contra el fascismo y hoy ha sido derribado, pero no destruido por los fascistas.


Vi la caldera de Debaltsevo en la distancia y entonces pude apreciar perfectamente, geográficamente, cómo la táctica de la RPD rodeó y apretó a los desmoralizados soldados de Kiev.

Vi al ejército de la RPD de maniobras junto a la carretera que une Donetsk y Lugansk.

Vi al ministro de Exteriores de la RPD con esperanzas de que pudiera haber una solución política en lugar de la guerra, a la vez que admitía que sueña con la RPD independiente.

Vi a dos tremendos comandantes cosacos contarme en granja de cría de caballos en la sagrada tierra cosaca que la guerra de verdad aún no ha comenzado.

No vi el completamente destruido aeropuerto de Donetsk porque el ejército de la RPD estaba demasiado preocupado por nuestra seguridad y nos negó el permiso mientras el aeropuerto seguía siendo atacado, en una violación de Minsk 2; pero vi la destrucción y la foto de los cuerpos de soldados ucranianos apilados en el móvil de un soldado serbio de la resistencia.

No vi, como tampoco lo han hecho los observadores de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa, las columnas y columnas de tanques y soldados rusos que el actual doctor Strangelove a cargo de la OTAN, el general cría-odio, ve a diario en sus exaltados sueños de invadir Ucrania una y otra vez.

Y no vi la arrogancia, la ignorancia, la desvergüenza y las mentiras distorsionadas que esas caras arregladas de Kiev, Washington y Bruselas mientras insisten, una y otra vez, en que la población de Donbass al completo, incluidas babushkas y niños de todas las edades traumatizados, está formada por terroristas.

Después de todo, son cobardes autorizados por la “civilización” occidental que nuca se atreverían a mostrar sus arregladas caras a la gente de Donbass.

Así que este es mi regalo para ellos.

Simplemente un aullido de ira y desprecio ilimitado. 

Artículo Original: Pepe Escobar para Asia Times

Fuente: http://jmalvarezblog.blogspot.com.es/2015/04/aullidos-en-donetsk.html


“Impedir una destructiva guerra civil”


Entrevista con el politólogo ucraniano Mijaíl Pogrebinski

Mijail Pogrebinski, con la ex primera ministra Yulia Timoshenko (a la derecha) y la  consejera presidencial y vicejefa del Partido de las Regiones, Anna German (izquierda). Foto: KCEPIK)
Mijail Pogrebinski, con la ex primera ministra Yulia Timoshenko (a la derecha) y la consejera presidencial y vicejefa del Partido de las Regiones, Anna German (a la izquierda). - Foto: KCEPIK
Nacido en Kíev en 1946, el físico Mijáil Pogrebinski, director del Centro de Investigaciones Políticas y de Conflictología de Kíev (KCEPIK), es uno de los politólogos y analistas más respetados de Ucrania. En esta entrevista aborda el diagnóstico sobre la crisis en ese país, algunos interrogantes y pronósticos sobre su actual situación, así como posibles vías para salir del enredo pacíficamente.
P-Desde el principio de esta crisis nuestro diario ha dicho que Maidán contenía tres elementos 1) una revuelta popular, 2) un pulso entre oligarcas y 3) un cambio de régimen auspiciado desde Occidente. ¿Cuál de estos tres elementos le parece más determinante?
Efectivamente los sucesos de Ucrania tienen varios componentes. El primero, el componente geopolítico: la confrontación entre Estados Unidos, Rusia y la Unión Europea, con participación de China, por la influencia en el espacio postsoviético. El segundo, el componente oligárquico: la lucha del gran capital contra la ampliación de los poderes presidenciales de Viktor Yanukovich. El tercero, el componente regional: la aparición espontánea de la protesta social, en especial de parte de la población de las regiones económicamente débiles del Oeste y el centro del país. En cuarto lugar, el intento del espectro nacionalista ucraniano (los grupos ultraderechistas) por realizar una “revolución nacional” que con el apoyo de las regiones del Oeste y de Estados Unidos imponga al Sur y al Este de Ucrania su gobierno, su lengua, sus héroes y su interpretación de la historia en un espíritu fuertemente antirruso. En quinto lugar, el componente liberal: el intento de las capas medias por reducir el poder del gran capital y la gran burocracia con los eslóganes de la integración europea, hacer saltar el régimen de “democracia dirigida” y declarar su emancipación política. En sexto lugar, el derribo de los regímenes incómodos para Occidente mediante la exportación  de “revoluciones coloreadas” utilizando el instrumentarlo acumulado en las experiencias con los países del tercer mundo y en el espacio postsoviético, creando un “caos dirigido” mediante la canalización  de las energías revolucionarias de los liberales “pequeño burgueses” de clase media y de los radicales políticos en una protesta política prolongada y sostenida… Todos esos elementos son importantes y no es posible definir uno decisivo, ya que en las diferentes etapas del proceso unos han tomado la prioridad relevando a otros.
P-Países como Polonia, que antes no decidían nada en la política de la Unión Europea, hoy son decisivos y tienen un gran papel. ¿Cómo explica la mayor beligerancia y agresividad de la política europea hacia Ucrania y Rusia?
Polonia representa el elemento más fuerte y exitoso de la “nueva Europa” orientada hacia la elite norteamericana y por ello interesada especialmente en la contención de Rusia. A ello se suma que la clase política polaca con su carácter tradicionalmente anti moscovita, mantiene su memoria histórica sobre la especial influencia ejercida por su país en Ucrania así como un miedo ante el rearme del ejército ruso. Además de eso, la particular actividad en el frente oriental a través del programa “Asociación Oriental” permite a Polonia incrementar su peso en la política europea.
Sobre la posición de la Unión Europea, recuerdo que en noviembre de 2010 hubo una reunión entre Merkel y Putin en la que se discutió la idea rusa de crear una zona comercial conjunta de la UE y Rusia. Merkel reaccionó positivamente, pero puso una condición: que la Unión aduanera de Rusia con Kazajstán y Bielorrusia, sería un obstáculo para formar tal zona comercial. Así que la diferencia consiste en que por un lado la principal fuerza de la UE solo está de acuerdo en tal proyecto si se realiza a nivel de relaciones bilaterales entre la UE y Rusia, y algunos países postsoviéticos, y por el otro no se quiere reconocer a Moscú el derecho a fortalecer su posición, bloqueando su integración económica con Astaná, Minsk, etc. Algo parecido se practica a nivel de la integración político-militar. Los expertos ucranianos se han dado cuenta de que todos los miembros de la Organización del Acuerdo de Seguridad Colectiva (ODKB, en sus siglas rusas) cooperan a nivel bilateral con la OTAN, pero la OTAN no mantiene relaciones con la ODKB como tal organización…
En estas condiciones, Ucrania ha sido víctima de la fuerte competencia entre dos proyectos de organizar el espacio postsoviético en sus relaciones con la Unión Europea. En ello, tanto la UE como Rusia le exigían que se decidiera o por uno o por otro. Exigiéndole a Ucrania la firma de su “Asociación Oriental”, Bruselas al mismo tiempo se opuso a cualquier acercamiento de Ucrania con la Unión Aduanera (con Rusia). Moscú intentaba atraer a Ucrania a la Unión Aduanera y luego a la Unión Euroasiática, subrayando que Kíev no podría hacerlo si firmaba el acuerdo de asociación con la UE…       En la posición de Alemania (pleno apoyo a Estados Unidos en la cuestión de Crimea), parece haber jugado un papel importante el miedo de Merkel a que la anexión de Crimea por Rusia pueda desestabilizar todo el proyecto europeo por mucho tiempo, contrariando los esfuerzos de Alemania por afirmarse como centro en los próximos años.
P-¿Entre el centenar de muertos del Maidán, cuantos fueron policías? Yo tengo once nombres. Los medios de comunicación de Kíev hace semanas que no mencionan ese dato. ¿Fueron más de once?
Ya el 21 de febrero el Ministerio del Interior ucraniano reconoció la muerte de 16 agentes. Luego se informó de que algunas personas habían muerto en los hospitales a consecuencia de las heridas recibidas. La cifra exacta se desconoce y no se habla de ello porque para el nuevo gobierno estos muertos no encajan con la mitología de los héroes de la nueva Ucrania. Hay que decir que entre los muertos que se añaden a los manifestantes caídos, hay, por ejemplo, un informático del Partido de las Regiones (próximo al huido presidente Yanukovich) llamado Vladimir Zajarov, asfixiado en un edificio incendiado por la protesta y que según muchos testimonios fue golpeado por los asaltantes.
P-¿Cómo valora el asunto de los francotiradores?
No soy investigador ni experto judicial, pero para responder a esta cuestión hay que responder en primer lugar a la pregunta de a quién favoreció aquello. Es evidente que la maximización  de las víctimas le vino bien al Maidán para incrementar la presión de Occidente sobre el gobierno ucraniano, lograr concesiones del presidente y reconfigurar la composición del parlamento. Inmediatamente después de los primeros muertos en la calle Grushevski, Occidente acusó de la violencia exclusivamente al gobierno e incrementó su presión. Ya entonces se expresaron fundadas sospechas de que aquellos tres muertos habían sido víctimas de provocadores y no de la policía. Los francotiradores son un medio de maximizar las víctimas. El 19 de febrero hubo muchas menos que el día 18, y los francotiradores aparecen el día 20, precisamente cuando llega la troika de ministros europeos. Por cierto, nadie niega que dispararon contra ambos bandos. Esta historia debe ser cuidadosamente investigada, pero parece que ni el nuevo gobierno ni Europa lo desean.
P-Es exagerado hablar de una caza de brujas y una ola de represión contra los “separatistas” o “antimaidan” en ciudades como Kíev, Donetsk, Lugansk, Jarkov…? ¿Cómo caracteriza la situación en Ucrania?
En buena medida lo que ocurre ahora en la Ucrania del Sur y del Este es un espejo del Maidán. En Kíev se vio que  si el gobierno no gustaba, se podía tomar por asalto las sedes gubernamentales. Así que como no les gusta el nuevo gobierno han decidido hacer lo mismo, con más razón cuando ese gobierno ignora demostrativamente los intereses de la mitad de la población del país, como se ve en los nombramientos de nuevas autoridades. El nuevo gobierno ha empezado a utilizar todas las medidas contempladas por la ley y a diferencia de lo que le ocurrió al anterior gobierno, en Europa nadie lo critica…. Pero esto solo es una cara de la medalla. Una cosa es que se anuncie que en un par de semanas se empezará a castigar a la gente que toma por asalto las sedes gubernamentales (ha ocurrido en ciudades del sur y del Este como Odesa, Lugansk, Donetsk y Járkov, entre otras), y otra que se enjuicie al ex gobernador de Járkov, Mijaíl Dobkin, solo por haberse manifestado en público a favor de la federalización de Ucrania, es decir el modelo vigente en naciones como Austria, Alemania, Bélgica y de hecho España. Si en los casos de Yulia Timoshenko (ex primera ministra encarcelada por Yanukovich) y Yuri Lutsenko (ministro del interior, igualmente represaliado) había una evidente motivación política en su acusación penal, aquí es patente que estamos ante un proceso político, pero Europa guarda silencio. Europa exigía descentralización en los Balcanes –con Bosnia, Kosovo y Macedonia- pero en Ucrania no dice que hay que dar más derechos a las regiones, incluido el derecho a elegir a sus gobernadores. Considero que el motivo es que eso fortalecería institucionalmente a la Ucrania rusoparlante. Cuando se abre un proceso penal contra alguien por defender una opinión así, se trata de un claro indicio de caza de brujas. No sé cómo evolucionará el caso ni si lo que ha ocurrido es resultado de un error. Y lo mismo puede decirse de la anulación de la ley de lengua (que daba al ruso y a otras lenguas minoritarias una cooficialidad regional) el primer día de trabajo del parlamento que se recompuso bajo la sombra de las armas: ha sido un error del nuevo gobierno. Pero más allá del “error”, esa anulación ha sido uno de los principales postulados ideológicos de las fuerzas a las que el Maidán ha llevado al poder.
P-¿Qué significa que la Fiscalía General esté en manos de gente del partido “Svoboda”, o que el jefe del Consejo de Seguridad Nacional sea un personaje como Andri Parubi? ¿Qué se puede esperar de ellos?
La oposición ha llegado al poder como consecuencia de un golpe de estado, al que también puede llamarse “revuelta popular”, en cualquier caso:  no mediante elecciones. Por eso inevitablemente se han encontrado con el problema de tener que controlar todo el sistema de poder del Estado y neutralizar los restos de influencia de sus adversarios. El control de los recursos de fuerza y financieros permite resolver ese problema y por eso al frente de esos cometidos se ha colocado a personas seguras en su lealtad a los nuevos dirigentes y que por su ideología no pueden entrar en componendas con las anteriores autoridades. En segundo lugar, la política de cuadros de las nuevas autoridades ha quedado bastante limitada a las exigencias de la gente que participa en el Maidán de Kíev. Seguramente en el futuro este factor perderá importancia, pero en el momento actual las nuevas autoridades se orientan a las exigencias del Maidán y usan su “cantera de cuadros”. Los nuevos nombramientos  deben demostrar la intención de acometer una limpieza del antiguo gobierno y de exigir responsabilidades. Precisamente por eso se ha puesto al frente de la Fiscalía General a un representante de las fuerzas radicales. Respecto al antiguo comandante del Maidán y nuevo secretario del Consejo de Seguridad Nacional, Andri Parubi, su nombramiento, entre otras cosas otorga al gobierno cierto control sobre los grupos de “autodefensa”, muchos de cuyos miembros están armados. No creo que el jefe de la Fiscalía y Parubi lleven a cabo alguna política separada del gobierno, pero la presencia de esas personas en esos puestos indica que las nuevas autoridades tienen intención de llevar a cabo una política dura.
P-Putin ha arriesgado mucho con la operación en Crimea. Es evidente que esa operación no tiene marcha atrás. En cambio sí que tiene terreno por delante; ¿es imaginable que el ejército ruso entre en el Este y el Sur de Ucrania, como aventura el vicealmirante Igor Kabanenko?
Teóricamente no puede excluirse una intervención militar rusa en las regiones del Este y el Sur del país, pero eso solo podría ocurrir en determinadas circunstancias. En primer lugar si se intenta introducir tropas ucranianas en Crimea para recuperar el control allá. Creo que la posibilidad de algo así es mínima pero en ese caso Rusia podría optar por una intervención en las regiones orientales para apoyar a sus tropas…. En segundo lugar si en el Este se desencadena una amplia resistencia ciudadana a las nuevas autoridades de Kíev, y si éstas intentaran aplastar esa resistencia por la fuerza. En tal caso no puede descartarse que Rusia decidiera prestar ayuda a los que protestasen. Para que algo así ocurriera deberían darse unas condiciones que hicieran evidente para la mayoría de la comunidad internacional que la vida de las personas corre un grave peligro en esas regiones, lo que, de momento, me parece poco probable.
P-¿Cómo impedir el conflicto e incluso una guerra civil en Ucrania?
Por desgracia el conflicto ya lo tenemos, aunque de momento ocurra bajo el formato de “guerra fría”. De lo que se trata ahora es de impedir su escalada y conversión en una destructiva guerra civil. Todavía hay posibilidades para una solución pacífica de la crisis, pero el actual gobierno está encogiendo dramáticamente el margen de maniobra. No ha propuesto ningún plan  para solucionar los problemas pacíficamente, limitándose a vanas promesas de ampliar la autonomía de Crimea. Al mismo tiempo ha reconocido su ausencia de recursos para resolver la situación por medios de fuerza. Así que se ha optado por una tercera vía: apelar en su defensa a jugadores externos, trasladando a esos países la responsabilidad o por lo menos compartiéndola con ellos… Así que el destino de Crimea y la estabilidad de Ucrania dependen ahora de si Estados Unidos y Rusia se ponen de acuerdo sobre la cuestión ucraniana. Ese acuerdo es, sin duda, muy importante.
P-¿En qué debería consistir?
Primero en establecer garantías para un estatuto de neutralidad de Ucrania y su mantenimiento como socio amistoso económico-comercial de Rusia. Además tendría que brindarse una garantía internacional para la federalización de Ucrania que incluyera el derecho de las regiones a elegir a sus gobernadores. Por su parte, Rusia y la UE deberían comprometerse a renunciar al regreso a tratar a Ucrania bajo el principio de “o tu o yo”. Merece especial atención el hecho de que hasta expertos americanos tan principales como Henry Kissinger o Zbigniew Brzezinsky, que tradicionalmente defendían posiciones diferentes sobre las relaciones de Estados Unidos con Rusia, han llegado a la misma conclusión en cuanto a la solución de la crisis ucraniana y proponen la “finlandización” de Ucrania. En este caso eso significa, perseverar en la orientación europea del país sin  convertirse por ello en un país hostil a Rusia. Las garantías de un estatuto neutral para Ucrania con mantenimiento de su integridad territorial sería un paso hacia la solución pacífica de de crisis internacional relacionada con los acontecimientos de Crimea.
El problema es que en el orden del día ya emerge una crisis interna ucraniana. El primer paso para resolverla sería hacer regresar el proceso político de Ucrania a su marco legal. No creo que haya posibilidades de volver  al acuerdo firmado entre Yanukovich y la oposición con participación europea el 21 de febrero, tal como propone Rusia, sin embargo ahí dentro está el algoritmo general de salida de la crisis interna al que sería razonable acogerse. Supone el desarme de los grupos que la oposición creó a lo largo del enfrentamiento con las autoridades, la preparación para adoptar una nueva constitución (estoy convencido de que debería contemplar amplios derechos de las regiones para reforzar los derechos culturales, religiosos y lingüísticos de los ciudadanos así como el estatuto de neutralidad del país), elecciones presidenciales y creación de un nuevo gobierno. A continuación estaría bien realizar elecciones parlamentarias. Estoy convencido de que esta línea es la única para evitar una confrontación que amenaza con sumir a Ucrania en un cisma. Por desgracia las partes no están demostrando predisposición a emprender la senda de la solución pacífica. Unos quieren una revancha, otros no quieren perder la cara ante tal revancha y algunos simplemente quieren castigar al adversario. Por todo eso la situación suscita la mayor de las preocupaciones.

Fuente: http://blogs.lavanguardia.com/berlin-poch/impedir-una-destructiva-guerra-civil-27074#.UyiXeNYaI-4.twitter

Ucrania nombra asesor del Estado Mayor al líder del partido últranacionalista Sector Derecho

                                                 Nombran al líder del partido radical ucraniano como asesor del Estado Mayor

Dmitro Yarosh, líder del partido últranacionalista ucraniano Sector Derecho, ha sido designado asesor del jefe del Estado Mayor.

Dmitro Yarosh asumió el cargo tras aceptar el formato de cooperación entre el cuerpo voluntario de Sector Derecho y el Ejército ucraniano, informóel jefe del Estado Mayor, coronel Víktor Muzhenko, el pasado domingo.
"Estamos desarrollando reformas y las pondremos en marcha", comentó Muzhenko. "Hemos reunido a todos patriotas y defensores de Ucrania bajo un único liderazgo", añadió el jefe del Estado Mayor, subrayando la importancia de mantener un ejército unido. El 27 de marzo el presidente de Ucrania, Piotr Poroshenko, propusoa Yarosh un cargo en el Ministerio de Defensa.
El líder de Sector Derecho, organización prohibida en Rusia por sus actividades extremistas, es buscado por la Interpol por "incitación pública a actividades terroristas y extremistas con el uso de medios de comunicación", según explica el sitio de la organización policial.
Fuente: http://actualidad.rt.com/actualidad/171158-sector-derecho-asesor-militar-ucrania

Algo pasa con el periodismo de Europa: el Factor X




Llevamos tiempo diciéndolo. Algo pasa con el periodismo de Europa y más concretamente, en España. Al ambiente enrarecido de "Guerra Fría" que surgió durante la crisis en Ucrania hay que añadir ciertos sucesos que, mirados con lupa, son realmente "anormales" (por emplear un término suave). Porque es cuanto menos anormal que un profesional de la categoría de Carlos Franganillo, galardonado y respetado en el mundo del periodismo español, muestre dos caras tan distintas según sea la situación con la que tenga que lidiar. Parece que Carlos era uno cuando aparecía ante millones de personas en el Telediario informando de la situación en Kiev o Moscú, (aunque ahora ha sido desplazado a Washington) y otro muy distinto cuando escribe un artículo en su blog personal o concede una entrevista a un medio como es el de La Nueva España (ambos medios que, no nos engañemos, tienen una capacidad de difusión claramente inferior con respecto a la del Telediario, la cual se estima en torno a 1.600.000 televidentes diarios).

 Se supone que, a diferencia de Rusia, vivimos en una Democracia, que aquí predomina la libertad de expresión y que, por tanto, cada medio o periodista tiene total libertad para decir lo que honestamente piensa en el Telediario, en un blog personal, en una entrevista digital o en cualquier parte. Pero lamentablemente, parece que no siempre es así. Y digo esto porque, siendo sinceros y yendo al grano, ¿por qué este insigne periodista no fue igual de conciso y directo en sus numerosas apariciones televisivas durante el Euromaidán, negándose a hablar abiertamente de "Nazis que se adueñan del control de las protestas", del "creciente fascismo" que comenzaba a respirarse en el nuevo gobierno tras el Golpe de Estado o de la "falta de legitimidad" de las nuevas autoridades, como sí recalcó en sus mucho menos difundidas declaraciones y escritos? ¿A qué obedece este fenómeno? ¿A la falta de tiempo, a alguna clase de temor o cobardia? ¿O a determinado "factor X" que le impide hablar con la misma contundencia que sí utiliza en otras partes? Resulta inquietante observar que aquello que el corresponsal de TVE denomina en plena edición del Telediario de mediodía con el aséptico nombre de "facciones radicales", se convierte más tarde en "violentos Neonazis" o "elementos fascistas" en sus escritos publicados más tarde. Juzguen ustedes mismos.


Aquí les dejo algunas perlas que Carlos Franganillo dejó en la mencionada entrevista a La Nueva España:







No menos claro se mostró Carlos en su blog personal y en otras publicaciones impresas, aquí les dejo dos de sus artículos en las que ofrece toda una lección de objetividad periodística:

http://blog.rtve.es/desderusia/2014/03/carta-blanca-para-el-kremlin.html

http://www.atlanticaxxii.com/2905/ucrania-la-tragedia-de-un-pais-entre-dos-bloques#more-2905

Pero es que el ejemplo de Carlos no es el único ni mucho menos. En TVE, sin ir más lejos, tenemos a otros periodistas que esrcriben artículos hablando abiertamente de simbología Nazi visible en los batallones de voluntarios a las órdenes de Kiev... Así el periodista Miguel Chartre escribió lo siguiente:

 "Algunos de los candidatos más agresivos con Rusia provienen de los batallones paramilitares que combaten a los separatistas del Donbass, como Vadym Troyan que se ha presentado a las elecciones bajo las siglas del Frente Popular de Yatseniuk. Troyan pertenece al batallón Azov, un grupo armado que se ha hecho famoso por usar símbolos neonazis. Dmitro Yarosh, del Sector de Derecha, también ha obtenido acta de diputado."



Una simbología nazi que, debido a ese mismo "factor X" que aún no se nos ha querido explicar, hoy por hoy sigue sin ser mostrada por ninguno de los múltiples programas de televisión emitidos por TVE y por el resto de grandes medios de comunicación españoles.

No obstante, quisiera que conste en acta que desde aquí no queremos manchar el buen nombre y la reputación de estos periodistas (Por supuesto, no todos pueden llegar a la bajeza moral de una Pilar Bonet, por poner un ejemplo). A veces, incluso parece como si al escribir la verdad, estos profesionales sintieran como una especie de catársis, una liberación al poder calmar su conciencia periodística debido a ese "factor X" que en los momentos decisivos les impide ejercer su labor como Dios manda,  y les hace sentirse poco menos que como "muñecos" frente a las cámaras mientras millones de ojos les observan. Quizá en el futuro averigüemos en qué consiste ese "factor X". Quién sabe. A lo mejor algún periodista español u extranjero se decidirá en el futuro a dar el mismo paso que dio el alemán Udo Ulfkotte y comunicará al mundo la verdadera razón de las inquietantes "anomalías" que hemos expuesto en este artículo... El tiempo lo dirá.